25 abril 2011

Gricel


Estos versos fueron inspirados en la entonces hermosa y rubia joven que vivía en una localidad de Montaña, en Capilla del Monte, Argentina, llamada Susana Gricel Viganó.
El poeta, Jose Maria Contursi, la conoció siendo casado. Luego de la separación de su esposa, contrajo matrimonio con su musa inspiradora en la pequeña capilla del lugar.
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"No debí pensar jamás en lograr tu corazón
y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena...
Tu ilusión fue de cristal
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví...
¡Qué amarga fue tu pena!
No te olvides de mí
de tu Gricel
me dijiste al besar
el Cristo aquel...
y hoy que vivo enloquecido
porque no te olvidé
ni te acuerdas de mí.
¡Gricel!
¡Gricel!
Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí...
¡Mi vida toda fue un engaño!
¿Que será Gricel de ti?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quién te hizo tanto daño.
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Letra de Jose Maria Contursi. Musica de Mariano Mores

03 abril 2011

Te llegará una rosa cada dia...


Te llegará una rosa cada día,

que medie entre los dos, una distancia,

y será tu silente compañía

cuando a solas te duela la nostalgia.

Te llegará una rosa cada día,

augurándote tiempos de ventura,

compañera total del alma mía,

propietaria de toda la ternura.

Quisiera ser un mago fabuloso,

para trocar las rosas por estrellas,

ponerlas en tu almohada, sigiloso,

que iluminen tus sueños, todas ellas.

Te llegará una rosa y la mañana,

será para vivirla entre comillas,

tu alma escapará por la ventana,

de tu orilla, volando hasta mi orilla.

Aquellos que no tienen fantasía,

no pueden entender, es muy complejo,

que acorte la distancia cada día,

recibir una rosa desde lejos.

Te llegará una rosa y día a día,

será como quitarle al calendario,

la hojas que nos falten todavía

para dejar de ser dos solitarios.

Te llegará una rosa cada día,

que medie entre los dos, una distancia,

y será tu silente compañía,

cuando a solas te duela la nostalgia...

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Alberto Cortéz